
La resistencia a los antibióticos se produce cuando las bacterias, los virus, los hongos y los parásitos cambian con el tiempo y no responden a los tratamientos de erradicación, lo que aumenta el riesgo de propagación, gravedad y enfermedad. La OMS la considera una de las 10 principales amenazas para la salud pública mundial, ya que compromete la sostenibilidad de las respuestas médicas y de salud poblacional a las enfermedades infecciosas en todo el mundo. En España se estima que hay unas 4000 muertes al año atribuibles a esta resistencia y la mayoría de las intervenciones se centran en el control de la prescripción en el ámbito hospitalario o de atención primaria, pero no siempre en las farmacias.
Creemos que hay una gran oportunidad de involucrar a las farmacias comunitarias en la optimización del uso de antibióticos. Además, necesitamos mayor compromiso y concienciación dentro de la sociedad para erradicar concepciones erróneas como, por ejemplo, tratar un virus con antibióticos o la interrupción del tratamiento cuando remiten los síntomas.
